Chapulin

En los últimos años, los saltamontes se han convertido en una plaga importante, afectando principalmente a la producción de maíz, frijoles y malezas en las zonas templadas. Este insecto es considerado como un problema recurrente y de amplia distribución, se caracteriza por tener una gran capacidad de reproducción, amplia gama de hospederos y hábitos migratorios.

El chapulín es un insecto ortóptero saltador que puede alcanzar hasta 12 centímetros de largo dependiendo de la especie y variedad; su cuerpo se divide en tres partes: cabeza, tórax y abdomen. Este insecto generalmente tiene ojos grandes, antenas y piezas bucales masticables; también tiene un color verde amarillento o marrón a verde oscuro.

Existen 13 mil especies descritas en todo el mundo, de las cuales sólo 920 especies se encuentran en México, divididas en 274 géneros. Los chapulines están ampliamente distribuidos en zonas tropicales y templadas; algunas de estas especies son nómadas y periódicamente forman grandes comunidades que atacan diferentes cultivos causando grandes daños. Ocurren principalmente en la estación lluviosa y se alimentan del follaje, los tallos y los frutos tiernos de los cultivos y las malezas naturales.

Este tipo de plaga ataca principalmente las producciones de los estados de Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Hidalgo, México, Michoacán, Puebla, Tlaxcala y Guanajuato, por lo que en 2008 se decretó formalmente la campaña contra el chapulín con el fin de reducir el número de ninfas por metro cuadrado en los cultivos y erradicarla completamente.

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Las principales especies de saltamontes que atacan los cultivos son: Sphenarium purpurascens, Melanoplus differentails, Brachystola mexicana y Boopedon diabolicum; estos tienen la capacidad de afectar hasta el 60 por ciento de los granos destinados al cultivo y el 40 por ciento de la producción total.

Para erradicar esta plaga se recomienda realizar un monitoreo constante en la producción, ya que es posible eliminarlas durante su período ninfal, etapa en la que son más susceptibles a cualquier producto químico o biológico. Otra recomendación es mantener el lugar de cultivo libre de malezas para evitar su establecimiento y disminuir el número de huevos por planta.